Propagación vertiginosa y más incidencia en la salud mental: 6 escenarios sanitarios que deja Ómicron en Argentina

15 febrero 22

La variante del coronavirus produjo el 40% de los casos de COVID-19 y el 7% de las muertes desde el inicio de la pandemia. Ahora está en retroceso. En diálogo con Infobae, expertos explicaron qué diferencias hay con las olas anteriores

Propagación vertiginosa y más incidencia en la salud mental: 6 escenarios sanitarios que deja Ómicron en Argentina

Por: Infobae

Mientras muchos disfrutaban de las playas o caminaban por las montañas en una temporada de turismo interno que batió récords este verano, la Argentina enfrentó la ola de la pandemia que más casos de COVID-19 produjo. La variante Ómicron ha sido la más transmisible que todas las anteriores y está en retroceso desde hace un mes. Científicos y autoridades sanitarias consultados por Infobae han identificado cuáles fueron sus 6 impactos desde el punto de vista epidemiológico y sanitario y en la salud mental.

Desde marzo de 2020 hasta hoy se han reportado más de 8 millones de casos de COVID-19 en Argentina. El 40% de los casos se han producido por la infección con la variante Ómicron. Es decir, es la variante de preocupación que más afectados produjo durante toda la pandemia. Pero con la protección que brindó la alta cobertura de la vacunación contra el COVID-19, su impacto a nivel sanitario fue menor en comparación con las variantes anteriores.

Hasta ahora el 7% del total de las muertes registradas por COVID-19 están asociadas a la variante Ómicron, según el análisis del bioquímico Santiago Olszevicki en base a los datos abiertos del Ministerio de Salud de la Nación. Aquí van los 6 impactos que causó Ómicron en el país:


1- Es la variante predominante que más rápido desplazó a otras

Según el nuevo reporte de febrero del equipo de investigadores del Instituto ANLIS/Malbrán, que depende de la cartera de Salud, hay una circulación “casi exclusiva” de la variante Ómicron en las jurisdicciones del país. En la segunda quincena de enero, se detectó Ómicron en el 99,7% de las muestras de los casos confirmados de COVID-19.

En menos del 1% de las muestras, se detectó a la variante Delta: eran de pacientes en las regiones del Noreste y Noroeste del país. Esa variante fue predominante entre agosto y diciembre pasado, aunque no llegó a producir una ola de casos de afectados por el coronavirus. Delta tardó 8 semanas en ser la variante predominante. En cambio, Ómicron lo logró en solo dos semanas.

La mayoría de los casos identificados con Ómicron fueron afectados por el sublinaje BA.1. Los primeros casos habían sido reportados el 5 de diciembre pasado. Hay también un segundo sublinaje, que llaman BA.2, que empezó a ganar terreno en otros países, en particular la India y Dinamarca. Según el reporte del Malbrán, se han identificado hasta el momento 3 casos con ese sublinaje. El primero fue un hombre de 62 años con COVID-19 que reside en la ciudad de Buenos Aires.

A partir del 12 de diciembre pasado y durante la primera quincena de enero de 2022 “en coincidencia con la aparición y rápida propagación de la variante de preocupación Ómicron en Argentina, se observa el mayor aumento del número de casos en menor tiempo de toda la pandemia hasta el momento”, informó el reporte de los investigadores.


2- El pico de casos de COVID-19 por Ómicron fue el mayor de todos

La variante Ómicron se detectó primero en personas que habían estado en el exterior en noviembre y regresaron a las provincias de San Luis, Córdoba, Ciudad de Buenos Aires, Tierra del Fuego y Santa Fe. Hubo diferentes brotes y las reuniones y las fiestas de fin de año con poca adherencia a las medidas de prevención. Así, la circulación de la variante se volvió sostenida.

Para la semana del 28 de diciembre, se registraron 37.0003 casos diarios como promedio semanal. En cambio, aumentaron más del 200% para la semana del 11 de enero según el análisis del físico Jorge Aliaga, de la Universidad Nacional de Hurlingham en base a los datos del Ministerio.

Desde la segunda quincena de enero los casos confirmados de COVID-19 están bajando rápidamente. Durante los últimos 14 días, los casos confirmados se redujeron en un 69% en el país. Aunque se observan algunas diferencias entre las jurisdicciones. En Santiago del Estero los casos bajaron más del 86%. En Ciudad de Buenos Aires, bajaron un 74%. Pero en La Rioja aumentaron un 7%. Hoy se reportaron 18.573 casos confirmados de COVID-19.

“Ómicron produjo tanto el aumento de casos más rápido y alto y luego un descenso veloz. Entre otras diferencias, Ómicron produjo cuadros gastrointestinales como únicos síntomas en los chicos”, comentó a Infobae Ángela Gentile, epidemióloga y médica infectóloga de la Sociedad Argentina de Pediatría e integrante de la Comisión Nacional de Seguridad en Vacunas.

3- Es la ola con menor ocupación máxima de camas en terapia intensiva


El máximo registro de pacientes con COVID-19 internados en las terapias intensivas de los hospitales fue de 2945 durante la ola por Ómicron. En cambio, durante la primera ola en 2020 el máximo alcanzó los 5119 pacientes en terapia y en la ola con la variante Gamma en 2021 fue el récord: 7.969. Quedó por debajo, también, de la meseta entre esas olas que osciló en 3200-3700. Las camas de terapia intensiva ocupadas por el COVID-19 en Argentina bajaron ya más del 30% desde la semana del 25 de enero.

“La variante Ómicron tuvo una menor capacidad de provocar casos de insuficiencia respiratoria grave y requerimiento de ventilación mecánica”, dijo hoy a Infobae la doctora Elisa Estenssoro, integrante de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva y del comité ejecutivo de la Federación Mundial de Sociedades de Terapia Intensiva. Señaló que estudios en Sudáfrica y en los Estados Unidos, han indicado que la infección por Ómicron produce entre 12 veces menos de posibilidad de requerimiento de ventilación mecánica.

Pero -advirtió Estenssoro- la infección por Ómicron puede desarrollar también enfermedad grave con necesidad de ingreso a la unidad de terapia intensiva. Por la masividad de aparición de casos ocurrida en poco tiempo llevó a un aumento de la ocupación de camas de terapia del 85% según la encuesta de la SATI.

4- Los fallecidos fueron menos que en otras olas: en su mayoría no estaban vacunados

Durante la ola anterior por la variante Gamma, los enfermos graves que fallecieron fueron más que durante la ola por Ómicron. En marzo del año pasado, cuando la variante Gamma estaba creciendo en circulación, la situación era diferente en cuanto a la cobertura por la vacunación. El plan estratégico había empezado en diciembre de 2020 y para fines de marzo pasado menos del 7% de la población general tenía el esquema completo de vacunación.

En cambio, cuando Ómicron empezó a circular y produjo más casos y reinfecciones -incluso en personas que ya estaban vacunadas-. Pero su impacto encontró el freno de la vacunación para evitar que se desarrollaran casos más graves y muertes. Solo se llegó a un máximo de 261 fallecidos (según fecha de carga diaria) como promedio semanal en la semana del 25 de enero pasado. Al igual que los casos de COVID-19 como las internaciones en terapia, las muertes también están en descenso. Hoy se reportaron 236 fallecidos en la Argentina. En total desde el inicio de la pandemia hubo 124.588 muertos.

Durante la ola por Ómicron, “se comprobó la efectividad de la vacunación para evitar casos graves y muertes -afirmó Estenssoro-. La mayoría de los pacientes que ingresaron a unidades de terapias intensivas y fueron ventilados mecánicamente no se encontraban vacunados, o aún no tenían completo el esquema de vacunación”. Entre los que estaban vacunados y fueron internados por COVID-19, generalmente fueron personas mayores y con múltiples comorbilidades.

“La salida de la ola por la variante Ómicron nos deja un saldo positivo en términos de poner en evidencia el alto impacto que tiene la vacunación en reducir las internaciones y las muertes”, afirmó en diálogo hoy con Infobae la subsecretaria de gestión de la información del Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires, Leticia Ceriani.


5- El récord de vacunación en enero se desinfló

En la primera semana de enero pasado, hubo un récord en las aplicaciones semanales de vacunas contra el COVID-19 desde el inicio del plan estratégico nacional. Se combinó que más niñas, niños y adolescentes se sumaron a aplicarse la primera o la segunda dosis, con la tercera dosis como adicional o como refuerzo en adultos. Fueron más de 2,9 millones de dosis aplicadas en esa semana. Sin embargo, el ritmo de la vacunación volvió a desacelerarse. Durante la última semana de febrero, se aplicaron menos de 1,8 millón de dosis. Hoy más del 33% de la población tiene la tercera dosis. En marzo, se empezará a aplicar la cuarta dosis en el grupo específico de personas que habían recibido la tercera dosis como adicional.

Consultado por Infobae, el subsecretario de Atención Primaria del Ministerio de Salud de la ciudad de Buenos Aires, Gabriel Batistella, comentó: “La ola por Ómicron está disminuyendo en toda la Argentina. Eso no quiere decir que desaparezca ya que queda aún una población susceptible que se puede contagiar y con el otoño pueden volver a subir los casos de COVID-19″.

Según el funcionario porteño, la ola por Ómicron mostró que “la estrategia de testeo y aislamiento siguió siendo muy efectiva, y que el avance de la vacunación evitó enfermedad grave o sea internaciones y muerte. El estrés del sistema sanitario pasó de la internación al testeo”. Si durante la gran ola por Gamma en el otoño pasado había desbordado la ocupación de camas en los hospitales, la ola por Ómicron este verano produjo un desborde en los centros de testeos.

“Aun hay un porcentaje importante de la población general que le falta la tercera dosis en la Argentina”, resaltó la doctora Gentile. Si bien es alta la cobertura con el esquema de dos dosis, “es clave que la gente se aplique la tercera para una mejor protección porque aún la variante Ómicron sigue circulando”, advirtió. También señaló que la vacunación en niñas y niños viene lenta porque aún no llegó al 60% con el esquema completo.

“Una de las lecciones de esta ola es que la vacunación marca una tendencia diferente en cuanto a enfermedad grave y mortalidad. Otra lección es que la vigilancia genómica es crucial junto con la vigilancia epidemiológica para tomar decisiones sanitarias”, sostuvo la doctora Gentile.

6- Ómicron afectó la salud mental con más cuadros de ansiedad


En enero, la sociedad argentina pareció casi dividirse entre los que tenían el COVID-19 y los que eran contactos estrechos. Fue tal el impacto que se tuvieron que cambiar los criterios de aislamiento de los contactos estrechos para evitar el enorme ausentismo laboral que empezó a afectar la atención en hospitales y otras dependencias públicas claves para el funcionamiento del país.

“Ómicron rompió con la ilusión de que estábamos saliendo de la pandemia -expresó Alicia Stolkiner, profesora titular de la cátedra de Salud mental y Salud pública de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires-. Casi no dejó a nadie sin afectar de manera directa o indirecta. De hecho, la frase fue el meme “si no tenés un amigo con COVID es porque no tenés amigos”. Hubo una cierta banalización al creerse que era de menor riesgo, pero esa idea entró en duda porque muchos pacientes se recuperan lentamente. Hay agotamiento frente a la situación y desaliento y han aumentado mucho las consultas por cuadros de ansiedad y ataques de pánico”.

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