Cuál es la razón por la que la NASA exige dos horas de espera tras el descenso de Orión al océano en Artemis II
10 abril 26
Por: Infobae
Cuando la cápsula Orión finalice su trayecto y americe en el océano Pacífico tras la misión Artemis II, los astronautas deberán permanecer dentro de la nave durante cerca de 2 horas antes de que los equipos de rescate puedan abrir la escotilla.
Este lapso, determinado por los protocolos de la agencia espacial estadounidense NASA, es esencial para preservar la seguridad de la tripulación y garantizar la integridad de la cápsula, reflejando la complejidad operativa que caracteriza a los retornos desde el espacio profundo.
La decisión de mantener a los astronautas dentro de Orión durante aproximadamente 2 horas después del amerizaje responde tanto a criterios de seguridad técnica como a la protección de la salud física de los tripulantes.
Según los procedimientos establecidos por la NASA, durante ese periodo inicial, equipos de rescate rodean la cápsula y buzos especializados inspeccionan la estructura externa para descartar daños, fugas o residuos potencialmente peligrosos que pudieran haberse desprendido durante la reentrada.
Este proceso incluye la colocación de dispositivos de flotación que estabilizan la nave. Tras completar estas verificaciones, se autoriza el inicio de la maniobra de izado a bordo del USS John P. Murtha.
La fase de retorno de Artemis II es resultado de décadas de perfeccionamiento en los procedimientos tras el amerizaje de misiones tripuladas.
Tras la estabilización de Orión en el agua, los buzos colocan un anillo de flotación para mantener la cápsula en posición vertical, lo que facilita la posterior extracción de los astronautas. Una vez asegurada la nave, el USS John P. Murtha la iza a bordo y entonces se procede a la apertura de la escotilla.
Los tripulantes son asistidos en su salida y sometidos a una primera revisión médica en el propio barco, antes de ser trasladados por avión al Centro Espacial Johnson de la NASA en Estados Unidos, donde se realizan exámenes más detallados.
La exposición prolongada a microgravedad y a altos niveles de radiación tiene efectos notorios en el organismo humano.
Datos médicos acumulados desde la era Apolo hasta la actualidad, según informes publicados por el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos y estudios médicos de la NASA, muestran que los astronautas experimentan alteraciones en el sistema cardiovascular y en el sentido del equilibrio tras varios días en el espacio, además de soportar fuerzas de hasta 3,9 veces la gravedad terrestre durante la reentrada.
Estos factores pueden provocar fatiga, desorientación y mareos, por lo que se requiere una extracción paulatina y supervisada, que incluya evaluaciones médicas inmediatas antes de abandonar la cápsula.
Durante el periodo de espera en el interior de la cápsula, los ingenieros de la misión extraen información clave de los sistemas embarcados. Los sensores de Orión registran datos sobre la reentrada, el despliegue de paracaídas y el impacto con el agua, lo que permite analizar el comportamiento estructural de la nave y ajustar protocolos para futuras misiones Artemis.
Los equipos de rescate inspeccionan la estructura de Orión y colocan dispositivos de flotación antes de abrir la escotilla a los astronautas (NASA/Handout via REUTERS)
Además, el módulo de servicio, que se separa antes de la reentrada, puede dejar residuos en la zona del amerizaje, lo que exige mediciones ambientales exhaustivas antes de autorizar la apertura de la escotilla.
La misión Artemis II marca un hito en la exploración lunar al ser la primera en más de 50 años que transporta astronautas hasta la órbita de la Luna. Según la NASA, uno de los objetivos científicos destacados incluyó experimentos sobre radiación solar realizados en el octavo día de viaje.
Los datos recabados buscan mejorar los sistemas de protección ante erupciones solares, uno de los mayores desafíos para la vida humana fuera de la atmósfera y la magnetosfera terrestres.
Parte del entrenamiento de los astronautas consistió en construir un refugio temporal dentro de Orión, una medida preventiva ante tormentas solares inesperadas.
El registro de actividades de la misión señala que la jornada científica comenzó a las 11:35 (hora del este de Estados Unidos) con la canción Under Pressure de Queen y David Bowie, seleccionada como “wake-up call” por la NASA. Esta tradición musical busca atenuar los efectos de la desincronización circadiana, frecuente entre los astronautas debido a los ciclos irregulares de luz y oscuridad durante los vuelos espaciales.
La tripulación también realizó pruebas manuales de los controles de la nave, mientras Orión iniciaba su regreso a la Tierra a velocidades superiores a 2.700 km/h, tras abandonar la esfera de influencia gravitatoria de la Luna.
El control manual es necesario para verificar la respuesta de los sistemas ante posibles emergencias, una lección aprendida de misiones pasadas y considerada esencial para vuelos tripulados de larga duración.
Procedimientos y protocolos tras el amerizaje de Orión
El procedimiento de izado y estabilización de Orión por buzos especializados minimiza riesgos y asegura la integridad de la cápsula tras el amerizaje (REUTERS THIS IMAGE HAS BEEN SUPPLIED BY A THIRD PARTY)
La secuencia de operaciones que sigue al amerizaje está diseñada para minimizar riesgos y maximizar la recuperación de información científica y técnica. Una vez estabilizada la nave en el océano Pacífico, los buzos inspeccionan posibles daños y descartan la presencia de contaminantes derivados del módulo de servicio.
El personal a bordo del USS John P. Murtha coordina el izado de la cápsula y prepara los equipos médicos para asistir a los astronautas en cuanto se autorice la apertura de la escotilla.
Durante este intervalo de 2 horas, la recolección de datos de los sensores embarcados es prioritaria. La información obtenida abarca desde el comportamiento de los sistemas de soporte vital hasta la integridad estructural de la cápsula durante las fases críticas de reentrada y amerizaje.
Este proceso, que involucra a ingenieros y médicos de la agencia espacial estadounidense NASA, es clave para validar el diseño de Orión y sentar las bases para el desarrollo de futuras misiones con destino a la superficie lunar y, eventualmente, a Marte.
Impacto de la espera en la salud de los astronautas y en la exploración lunar
Los efectos de la microgravedad y la radiación obligan a protocolos médicos estrictos tras la misión Artemis II para garantizar la recuperación de los astronautas (Crédito: NASA)
El tiempo de espera dentro de la cápsula no solo protege la salud de los astronautas, sino que también asegura la preservación de muestras y datos experimentales recolectados durante la misión.
El análisis de estos materiales, realizado tanto en el buque de recuperación como en el Centro Espacial Johnson de la NASA, contribuye a perfeccionar los sistemas de soporte vital y a diseñar estrategias de mitigación ante los riesgos asociados a la radiación y la ingravidez.
Los procedimientos implementados tras el amerizaje materializan el aprendizaje acumulado desde las primeras misiones lunares. Cada fase, desde la inspección inicial hasta la revisión médica final, responde a la exigencia de maximizar la seguridad tripulada y la calidad de los datos científicos.
La espera de 2 horas es la culminación de protocolos desarrollados para garantizar el éxito de la exploración espacial contemporánea.
La experiencia adquirida durante Artemis II será determinante para las siguientes etapas del programa Artemis, que busca establecer una presencia humana sostenible en la Luna y preparar el camino hacia misiones tripuladas a Marte.
La combinación de rigor técnico, protocolos médicos y recolección científica posiciona a la NASA y a sus socios internacionales a la vanguardia de la exploración más allá de la órbita terrestre.





