Trump evalúa replicar el modelo venezolano para la transición en Irán y cuenta con tres opciones para liderar el país
02 marzo 26La estrategia de Washington contempla distintos escenarios

Por Infobae
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, considera que el modelo aplicado en Venezuela, tras la captura del ex dictador Nicolás Maduro, podría servir de referencia para la transición política en Irán tras la muerte del ayatolá Ali Khamenei. Según explicó en una entrevista con The New York Times, el mandatario afirmó contar con “tres buenas opciones” para liderar el país persa, aunque evitó revelar identidades y subrayó que la estrategia dependerá de la evolución del conflicto militar.
Durante la conversación, Trump describió cómo la operación en Venezuela, que culminó con la remoción de Maduro pero mantuvo buena parte de la estructura gubernamental, representa para él un “escenario perfecto” de transición. “Lo que hicimos en Venezuela, creo, es el escenario perfecto, el perfecto”, sostuvo. En ese caso, la intervención estadounidense permitió que el máximo líder fuera apartado, mientras el resto del aparato estatal permanecía, aunque dispuesto a colaborar pragmáticamente con Washington.
El presidente estadounidense indicó al NYT que, aunque existen importantes diferencias entre ambos países, ve en la experiencia venezolana un posible patrón de acción para Irán. Subrayó que la operación en Teherán sería “mucho más compleja y arriesgada” que en Caracas, debido tanto a las capacidades militares iraníes como a la existencia de un programa nuclear activo y profundas divisiones sociales en la sociedad iraní. Según Trump, el liderazgo clerical y militar de Irán ejerce un control férreo desde 1979, lo que convierte cualquier intento de transición en un proceso sumamente delicado.
Trump aseguró que tiene “tres excelentes opciones” para encabezar un futuro gobierno iraní, pero optó por no divulgar nombres durante la entrevista. Al ser consultado sobre si Ali Larijani, jefe de seguridad nacional y figura clave en las negociaciones nucleares con Estados Unidos, podría asumir el liderazgo, el presidente estadounidense prefirió no pronunciarse. Larijani, recientemente sancionado por la administración Trump por su papel en la represión de protestas, anunció la creación de un comité interino que dirigirá Irán hasta la elección de un sucesor definitivo.
En el transcurso de la entrevista, Trump alternó entre diferentes escenarios para la transición de poder en Irán. Por un lado, sugirió que las fuerzas de élite, incluidos los veteranos del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, podrían rendirse ante la población tras la muerte de Khamenei. “Realmente se rendirían ante el pueblo, si lo piensas bien”, declaró, aunque reconoció que estas mismas fuerzas han protagonizado episodios de represión violenta contra manifestantes, especialmente el grupo Basij, responsable de miles de muertes en recientes protestas.
Por otro lado, el mandatario estadounidense planteó la posibilidad de un levantamiento popular, indicando que la decisión sobre el futuro político del país dependerá de su ciudadanía. “Eso dependerá de ellos si lo hacen o no. Llevan años hablando de ello, así que ahora obviamente tendrán una oportunidad”, afirmó. Este planteamiento contrasta con la idea de una transición pactada y dirigida, como la experimentada en Venezuela.
Trump también abordó el aspecto militar del conflicto, resaltando que el Pentágono dispone de suficientes efectivos, misiles y bombas para mantener la ofensiva sobre Irán por un periodo de “cuatro a cinco semanas”, si las circunstancias lo exigen. “Tenemos enormes cantidades de munición. Tenemos munición almacenada en diferentes países del mundo”, enfatizó. Aunque algunos estrategas militares han advertido sobre el posible agotamiento de las reservas estadounidenses, el presidente rechazó que esto represente una dificultad inmediata.
En cuanto a la participación internacional, Trump manifestó que no considera necesario el apoyo de los estados árabes del Golfo Pérsico en la campaña contra Irán, a pesar de los recientes ataques de Teherán a esos países y a Israel con misiles y drones. Según el presidente, la coordinación entre Estados Unidos e Israel basta para sostener la presión militar sobre el régimen iraní.
Desde su residencia en Mar-a-Lago, Trump informó que las fuerzas estadounidenses e israelíes han eliminado a varios líderes militares iraníes, provocando un vacío de poder. Según aseguró, “hemos destruido una gran parte de la armada iraní, incluidos nueve barcos y el cuartel general de la marina”. El presidente anticipó que la ofensiva podría causar más bajas estadounidenses y citó proyecciones del Pentágono: “Esperamos que haya víctimas. Tres son tres de más, en mi opinión. Si se fijan en las proyecciones, las proyecciones son muchas, podría ser bastante más alto”.
En relación a la política de sanciones, Trump dejó abierta la puerta a su levantamiento si el nuevo liderazgo iraní demuestra intenciones de cooperación y pragmatismo. No obstante, evitó especificar medidas concretas para apoyar a la población iraní en una eventual transición, argumentando que “es demasiado pronto” para comprometerse. “Tenemos trabajo por hacer y lo hemos hecho muy bien. Diría que vamos bastante adelantados respecto al cronograma”, añadió.
La entrevista concluyó cuando Trump anunció que debía reunirse con altos mandos militares y, posteriormente, regresó a Washington para continuar la supervisión de la operación. Las palabras del presidente reflejan tanto la complejidad estratégica como la incertidumbre respecto a la viabilidad de replicar modelos de transición en contextos políticos y culturales tan diferentes como los de Venezuela e Irán. Mientras tanto, la ofensiva militar y la pugna por el liderazgo en Teherán continúan abiertos.





