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Diego Maradona y la historia detrás de su primer título con Napoli

25 noviembre, 2020

El campeón del mundo con la selección argentina en México 1986 falleció a los 60 años.

El 5 de julio de 1984 comenzó la historia de amor entre Diego Armando Maradona y la ciudad de Nápoles. Mientras subía los escalones que separaban el túnel del campo, lo hacía a paso lento con una cuota de incertidumbre. Alrededor de 70.000 napolitanos en las tribunas del estadio San Paolo aguardaban impacientes la llegada del genio.

Procedente del Barcelona, y ya en carrera para convertirse en el mejor del mundo, no tenía idea a dónde había llegado para mostrar toda su calidad. Cuando tocó el gramado con cara de niño, melena larga y mirada ambiciosa, Maradona levantó sus brazos y se escuchó un grito estremecedor de bienvenida: “Dieeeeeeeego… Dieeeeeeeeego”. Sin haber jugador un solo minuto, la afición napolitana se había rendido ante su presencia.

Alguna vez dijo: “Para mí, Nápoles era algo italiano, como la pizza y nada más”. Diego no tenía idea de que el primer objetivo del club a su llegada era salvarse del descenso.

Con apenas 23 años de edad, el futbolista argentino llegó para encontrarse con una afición apasionada y con deseos de tener un ídolo. Pero también encontró gente trabajadora, humilde y un escenario que se parecía la dura infancia que tuvo en su país.

Tras tres meses suspendido del fútbol español por una gresca con jugadores del Athletic, Maradona necesitaba un cambio de aires con urgencia. Como contó en el libro Yo soy el Diego, el astro tenía muchas deudas y estaba en bancarrota. En ese escenario adverso, apareció el Napoli para llevárselo por 7 millones de euros.

Según contó el propio astro del fútbol, un hincha se encadenó al San Paolo para presionar su contratación, otros hicieron huelga de hambre ante la posibilidad de que el fichaje se caiga. El anuncio generó mucha expectativa porque se trataba del tipo que llegaba a Nápoles para salvarlos del descenso.

“Quiero convertirme en el ídolo de los pibes pobres de Nápoles, porque son como era yo cuando vivía en Buenos Aires”, fueron de las primeras palabras del crack albiceleste. El propio Maradona comparó el campo de entrenamiento del club con una cancha de prácticas de un equipo de segunda división en Argentina.

Diego Maradona, quien había ganado el Mundial de México 86 con Argentina, disputaba su tercer Calcio italiano cuando llevó al Napoli a ganar un título histórico e inolvidable para todos los hinchas y que marcó la historia del club, de la ciudad y de su carrera como futbolista.

El 10 de mayo de 1987, a falta de una jornada para el final de temporada, el Napoli, luego de 60 años de historia, se alzaba como campeón en Italia por primera vez y por delante de los clubes más poderosos. Tras el pitazo final del partido con Fiorentina (1-1), Diego festejó llenó de lágrimas, gestos emotivos y gritos de felicidad.

Entre el ‘Pelusa’ y Andrea Carnevale formaron un ataque demoledor que ayudó al equipo a terminar primero con 42 puntos, tres de ventaja sobre la Juventus de Michel Platini. De 30 partidos, en los que Maradona jugó 29 y anotó 10 goles, Nápoles ganó 15 de ellos.

La cancha del San Paolo se llenó de miles de fanáticos, periodista y jugadores que celebraron con Diego el día del partido del título. El argentino corrió por el borde de la cancha con gestos muy suyos, saludando a los hinchas, brazos en alto y puño cerrado. “Nápoles es mi casa”, dijo Maradona entre sollozos de felicidad, sin aire y exhausto.

“Haber conseguido el primer scudetto para el Nápoles en 60 años fue, para mí, una victoria incomparable. Distinta a cualquier otra, incluso al título del mundo del 86, porque al Nápoles lo hicimos nosotros desde abajo”, dijo en su biografía el considerado mejor jugador de todos los tiempos.

Bruno Passarelli, corresponsal de El Gráfico en Italia en esos años, aseguró en su libro Maradona al desnudo que Nápoles no fue la misma desde la consecución del scudetto. “No era para menos; esa ciudad degradada, llena de problemas y miseria, solo tenía el fútbol como expresión de sus esperanzas y sus anhelos”.

El mismo Passarelli fue quien se dio cuenta de que el Diego de la temporada gloriosa no fue el mismo de las anteriores.”Por la euforia (…), pocos se dieron cuenta de que el Maradona de esa liga estaba muy lejos del que había deslumbrado en el Mundial de México 86″.

Con el Napoli, el ‘Pelusa’ no solo ganó el campeonato de 1987, también consiguió ser monarca del fútbol italiano en la temporada 1989-1990, alzó una Copa Italia, una Supercopa y una Copa UEFA. Los títulos hablaban por sí solos y le daban ese cartel de ídolo a Diego Armando Maradona.

Las calles de la ciudad de Nápoles, las que son como un museo abierto en honor al ídolo argentino, están de luto y se engalanan para despedir al ’10′.



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