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Vizcarra descartó ir por la reelección y defendió su decisión de disolver el Congreso de Perú: “Asumo la responsabilidad”

07 octubre, 2019

En la primera entrevista desde que se desató la crisis

El presidente de Perú, Martín Vizcarra, asumió la responsabilidad de la disolución del Congreso y reiteró que no se postulará en las elecciones generales del 2021, cuando concluirá la gestión que asumió en 2018, en una entrevista publicada este domingo por el diario local El Comercio.

El jefe de Estado disolvió el Parlamento el pasado 30 de septiembre, al considerar que la mayoría opositora en el Legislativo le negó la confianza, por tercera vez, al rechazar las consideraciones que planteó para la elección de los magistrados del Tribunal Constitucional.

Tras esa medida, convocó a elecciones parlamentarias para el próximo 26 de enero de 2020.

“No es una cuestión de confianza por un tema que sea superfluo o innecesario, no. Estamos hablando del guardián de la Constitución: El Tribunal Constitucional”, declaró Vizcarra a El Comercio.

El mandatario ahondó en que “nadie pedía quitarle la prerrogativa al Congreso de elegir a los miembros del Tribunal Constitucional (TC). Lo que se pedía es que se haga plural, que se haga transparente”.

La mayoría fujimorista en el Parlamento logró designar a uno de los magistrados, Gonzalo Ortiz de Zevallos, primo del titular del Congreso, Pedro Olaechea, cercano a la bancada del partido Fuerza Popular, fundado por la ex candidata Keiko Fujimori.

El hecho de que el mandatario exija magistrados independientes en el TC respondía a que Fujimori ha llevado a ese fuero un recurso para lograr su excarcelación, dictada a raíz de la investigación por lavado de activos abierta en su contra.

Vizcarra remarcó que la decisión del cierre del Congreso ha sido exclusivamente suya, al ser una prerrogativa del mandatario, y no como resultado de una decisión del Consejo de Ministros.

“Yo asumo la responsabilidad de este acto de disolución, porque está todo el proceso al que hemos llegado y está plenamente justificado, legal y constitucionalmente”, afirmó.

En opinión de Vizcarra, ni siquiera vale la pena responder a la ex presidenta de la Comisión de Constitución del Congreso Rosa Bartra, que ha calificado a su Gobierno de representar un “comunismo vizcarrista” debido a que su actuación precisamente precipitó el disolución del Parlamento.

“Estamos en esta decisión porque ella archivó el proyecto de adelanto de elecciones”, dijo el gobernante en referencia a su propuesta para terminar con el enfrentamiento político entre el Ejecutivo y el Legislativo, que el fujimorismo rechazó antes del cierre del Parlamento.

Ahora Bartra y los dirigentes de Fuerza Popular han exigido a Vizcarra que renuncie para que se realicen elecciones generales, en lugar de solo legislativas, lo cual ha sido desestimado por el mandatario.

Vizcarra insistió en que “obviamente en el 2021” no va a “postular” a la reelección y que su atención está puesta en el próximo proceso electoral parlamentario para garantizar su transparencia, así como en las políticas que llevará a cabo hasta el fin de su gestión. “Aquí hay una clara intención de mi gobierno y mi condición de presidente de respetar explícitamente el plazo. Nosotros de ninguna manera vamos a estar un día más allá del 28 de julio del 2021″, agregó.

“Le he pedido al nuevo canciller, Gustavo Meza Cuadra, que inmediatamente haga las gestiones y solicite que los organismos internacionales más reconocidos acrediten una misión para que puedan verificar la transparencia de este proceso electoral”, afirmó.

Consultado sobre el papel que jugó la vicepresidenta de la República, Mercedes Aráoz, en la negativa del Congreso a aceptar su disolución y jurar como presidenta en funciones, Vizcarra dijo que discrepaba con sus actos políticos.

«Yo mantengo esta estimación por ella, independientemente de que yo discrepo de los actos políticos que ha tenido, políticos y legales, porque no se puede decir ‘he juramentado, pero era de mentiritas’”, expresó.

Aráoz reconoció que la juramentación que hizo, ante un Congreso disuelto, fue más un acto político, sin efectos reales, por el cual se ganó el rechazo de gran parte de la población.



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