El inicio de año es sin duda una oportunidad importante para que padres e hijos evalúen las áreas en que pueden y deben mejorar como familia y aquellas que deben mantener. Aquí tenemos algunos consejos:
1. Lo primero, es hacer una reunión de familia para evaluar qué fue lo mejor y lo peor del año y en cuáles áreas familiares es necesario mejorar. Los cambios de rutina son necesarios en la formación de mejores hábitos; por ejemplo, si todos los días la ropa quedó en el baño o la cama no fue tendida. Esto implica crear un sistema de compromisos y hacer horarios de trabajo y de descanso.
2. Aproveche el período de vacaciones para establecer proyectos y proponer cambios familiares que involucren a todos los miembros sin importar su edad. Asignar responsabilidades proporcionales a la edad y a la capacidad de cada hijo contribuye al espíritu de cooperación y solidaridad que se requieren.
3. Los paseos familiares pueden convertirse en oportunidades valiosas para que los más pequeños de la casa entiendan que sus padres no deben encargarse de todo siempre, es bueno delegar en los hijos ciertas labores buscar como encargarse de los desayunos, recoger la mesa, o recoger frutas.
4. Es importante que los padres hagan un horario y una rutina de tareas semanales o diarias, considerando cierta flexibilidad en cuanto al margen de tiempo, lo importante es que los hijos lo hagan y que reciban, sobre todo, tiempo libre para hacer lo que desean en función de su compromiso y logro.
5. El tiempo de vacaciones a parte de ser un tiempo de descanso, es un buen tiempo para despertar en los hijos la conciencia de “pertenencia – compromiso”. Esto se logra mediante la delegación de responsabilidades, esto forma a los hijos y descarga a los padres, la familia debe ser un equipo, y cada uno juega un rol importante, por pequeño que sea el aporte, éste debe ser valorado y estimulado.
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