San José, CRC, por José Alberto Montenegro H. (jmontenegro@monumental.co.cr)
“Hacer una maratón en 1 horas y 40 minutos no es jugar jacksis. A veces la gente no entiende que la silla no tiene motor y hacemos el esfuerzo con las manos”, relata Laurens Molina desde Houston, Texas, arrancando un periplo con el que sueña ir mediante una marca A los Juegos Paraolímpicos de Londres 2012.
En la Maratón de Guadalajara, el pasado fin de semana, Molina terminó en el puesto 4 de la competencia.
Molina tiene la marca B con la cual asegura su participación, no obstante quiere tener una mejor ubicación en la salida y por tanto inició una extensa gira de anécdotas e historias para toda la vida.
Para el sábado 25 de febrero, el tico estará participando en una prueba de 10 kilómetros en silla de ruedas en Houston Conocophillips, Estados Unidos y 24 horas después estará en la Maratón Austin Texas (42 kilómetros).
Una vez que termine sus competencias por Texas, Laurens hará maletas para ir a Los Ángeles, donde disputará una carrera el 18 de marzo, luego estará en la prueba de 10 kilómetros en Charleston pautada para el 31 de marzo y de allí pasará a Europa, donde participará en la Maratón de Paris el 15 de abril. Molina cerrará la gira el 22 de abril con la Maratón de Londres que será el mismo recorrido que tendrá la de los Juegos Paraolímpicos.
“Yo no sabía que era tan difícil andar con tanto equipaje, pues tengo que traer mucha herramienta y mucho repuesto. En los aeropuertos me revisan muchos las piernas, le pasan un papelito a ver si es una bomba y es un poco tedioso. También las conexiones son cansadas, pues todos los vuelos son vía Atlanta”, relató el atleta en entrevista con Monumental.
Molina, oriundo de Pavas, asegura que vive en un apartotel donde se cocina, con tal de rebajar costos. Durante toda su estancia dice que lo más complicado es extrañar su esposa e hijos.
“Ando solo, únicamente con Dios que lo acompaña a uno. El presupuesto no da para andar con mi entrenador Manuel Quirós. Es bien cansado jalar los chunches, las ruedas, las maletas, subir todo al carro que rento, montar la silla, bajarla y todo eso, pero me he acostumbrado a vivir así. La discapacidad es prueba superada”.
“Si vamos a desayunar y almorzar todos los días a un restaurante el presupuesto hay que subirlo más, entonces estoy en un apartotel donde me preparo todo. Algunas cenas si las compro, porque ocupo descansar”, contó el atleta.
Comentarios